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Publicado en
Diciembre 2025
De los 90 a 2025: Así se ha disparado la emisión de luz tóxica en tus pantallas
Comparamos la emisión de luz de un monitor antiguo frente a un móvil actual. El resultado es alarmante: la intensidad de la luz tóxica hoy es 20 veces más potente.
UNA EVOLUCIÓN INVISIBLE
Seguramente recuerdes aquellos monitores grandes, pesados y de color beige que ocupaban la mitad del escritorio a finales de los 90. Pasábamos horas frente a ellos, pero la fatiga visual o el insomnio que sentíamos entonces no son comparables con la "resaca digital" que experimentamos hoy tras unas horas de uso del móvil.
La industria tecnológica nos ha vendido pantallas con más resolución, más brillo y colores más vivos. Pero nadie nos advirtió del precio biológico de esa mejora. ¿Es solo que usamos más las pantallas, o es que las pantallas han cambiado físicamente?
Para responder a esta pregunta, el equipo científico de Reticare ha llevado al laboratorio tres generaciones de dispositivos. No buscábamos medir la calidad de imagen, sino analizar la "química" de la luz que entra en tus ojos.
METODOLOGÍA
LA EVIDENCIA EMPÍRICA: ANÁLISIS ESPECTRORRADIOMÉTRICO
La gráfica que se muestra a continuación representa los resultados brutos obtenidos en nuestro laboratorio. En ella se ilustra la Distribución Espectral de Potencia (SPD), superponiendo las curvas de emisión de las tres tecnologías evaluadas bajo condiciones de luminancia equivalentes. Esta visualización permite identificar no solo la cantidad de luz emitida, sino su composición cualitativa y energética exacta.

CONCLUSIÓN: UNA TORMENTA PERFECTA PARA TUS OJOS
Si analizamos el panorama completo, la situación es más preocupante de lo que muestra una simple gráfica. No solo nos enfrentamos a pantallas que emiten picos de luz hasta 20 veces más potentes que hace unos años; nos enfrentamos a una combinación de factores que nunca antes se había dado en la historia humana.
El problema real es la suma de tres variables:
1. Mayor Intensidad: La luz es más agresiva (como hemos visto en el laboratorio).
2. Menor Distancia: A diferencia del monitor antiguo que mirábamos a 60 cm, el móvil lo usamos a apenas 30 cm de la cara. Al reducir la distancia a la mitad, la cantidad de energía que llega a la retina se multiplica.
3. Mayor Exposición: Pasamos más de 6 horas diarias conectados.
Nuestros ojos, biológicamente preparados para ver la luz del sol reflejada en objetos, ahora se ven obligados a mirar directamente a fuentes de luz intensa, sin descanso y a distancias íntimas. El resultado es un tejido ocular que vive en constante estrés, acelerando procesos degenerativos que antes solo veíamos en edades avanzadas.
Ante esta evidencia física, la protección se vuelve esencial. Esta es precisamente la base científica sobre la que se asienta Reticare: nuestra tecnología, avalada por patentes internacionales y pionera en el sector, no es un simple filtro; es una barrera selectiva diseñada para absorber el exceso de energía en los intervalos críticos azul y verde. El objetivo final es devolver la luz de las pantallas a niveles fisiológicamente tolerables, permitiéndonos disfrutar de la tecnología sin comprometer la supervivencia de nuestras células retinianas.
Si deseas profundizar en los estudios y la base científica que sustentan estos hallazgos, te invitamos a explorar nuestra página de Evidencia Científica

